decir la palabra justa. que siempre es hoy, dice gustavo, que nunca vamos a existir fuera del presente continuo que no puede ser que existamos excluidos de esta sucesión infinita que nos moldea desde atrás pero el cuerpo se yergue estable ahora, la línea que te sostiene desde atrás hacia delante es fugaz e ilusoria, amor mío, ya no sos amor nunca me perteneció nada, cantaré la canción del alba, quizá, cuando pueda desprenderme del ocaso contínuo y apelmazante, de tu comodidad cobarde, de tu certero miedo a a muerte, ese frenesí me lo contagiaste vos, el éxtasis de vivir la muerte con gracia, de dejar ir las partículas de polvo y observarlas a través del sol una mañana cualquiera de invierno, que solo ocurre en invierno que muero, que ahogo, que desespero, solté todo, mandé a la mierda miles de cosas, y aunque me digan lo contrario se que no está mal.