con un trozo de cinta scotch tapó la fisura del cigarro,
para succionar todo el aire viciado,  bocanada de ciudad
habló en primer persona tajante del asco que le arremete, lacerante
que todo confluya en un progresivo vaivén sucesivo de inmediateces,
nombró aquella canción, luego articuló el nombre,  todo como si fuese otro de esos juegos de madrugada
durante ese tiempo no tenía un peso encima y cada llamado a mis padres por algo de dinero fue bochornoso, astuto, pero irresponsable
la frescura circunvalante a estos días me empalaga, asquerosamente,
vomito el desdén de tu rostro y las gastadas letras
cuando vaya a buscarla explotará su nombre
desangrará frente a mí fulminante, sosegada en mis ojos
debo procurarme algunas fichas más
los ví nacer, observé cada cosa con absoluta calma y parsimonia
seré yo la disidente, me odiarán pues proyectaré cada muerte
de la duodécima conspiración que esbozaron audaces aquellos que todo lo pierden
considerarán en el momento menos oportuno articular arrimos presuntamente arcaicos
gastados, con cierta arbitrariedad, difiriendo entre el pecho materno o los rostros muertos,
de flores
de tumbas.