la parte superior del paladar hirviendo en hielo, la misma muletilla.
nunca voy a estar en el momento exacto, las palabras justas llegarán después, lentas y pisadas, mientras tanto

¿cuál es el esquicio sin fundamento
aquel objeto que retuve y amé impávida, tantísimas noches
?

no me vengas a hablar de cosas que ya sé, que abandoné
que desespero
de la impávida tarde de febrero que comulgaste con la idiosincrasia , la vez primera
porque creíste necesario, porque te dijo tu madre

sostené la mirada, el cuerpo erguido,
no te sitúes , desvencijada, (dijo Mariel) en rito propicio al golpe, al hachazo existencial,
no es nada nuevo

NO ME VENGAS A HABLAR DE COSAS
QUE YA CONOZCO.