capítulo XXI


De su duodécimo casi incomprensible efecto
consecuencia del primer efecto considerado
inherente a la separación entre la vida y la muerte
son cinco noches sin dormir 
persiste punzante 
el continuo desplazamiento tenaz de la duda.
la culminación del acto en el gesto del goce
asistimos anonadados y extasiados 
a la posibilidad de esquematización del segundo
violando los límites de cualquier remota imposibilidad
me abalanzo urgida
escudriñando aquella razón causal de semejante infortunio
sedienta, deshidratado
me arremete la agonía de un éxtasis magnante, 
arrebatada, espasmódico,
caminé en círculos por el departamento 
y destrocé todo
por enésima vez
mamá nos llama para cenar
mirando la televisión
sintonizan el programa peor
me obligan a comer entero el plato de comida.
poliedro agudo e infinito 
que me propicia el reflejo presente 
la posibilidad de muerte
ninguna imagen calmará mi dolor,
melancolía eléctrica 
cuando mis padres me engendraban, 
una tarde calurosa de enero, 
acalorados, extasiados  
no tenían idea, ni se imaginaban. 
cuando enredaban sus lenguas 
y sus cuerpos sudaban, 
eran jóvenes ilusos que no entendían nada.
tu cuerpo será carcomido por gusanos:
augurios de la mala suerte
remolinos de pesadillas espirales
cable, pantalla eléctrica 
cable espermatozoide
cable energético 
la miseria desmesurada de tu infortunio
aquel que secretamente anhelás
las mañanas de invierno
en el colegio católico 
ese dios puto
devino en agujero negro 
cómplice del tráfico de órganos y la discrepancia
aquél desdén de tu nostalgia ya no es mi omisión
esquinas de color rojo 
observaciones minuciosas
lluvia eléctrica de imágenes
desdoblamiento de la memoria, 
alguien murmura lamiéndome la oreja
me dice que estoy muerta, que estoy viva 
clavando punzantes astillas en mi cuerpo, 
por cobarde histriónica 
aquella antigua estabilidad asquerosa
te obnubila la vista, te vuelve ciegos los ojos
¿te divierte?
tengo veinte años 
estoy cansado
sinestesia- psicofármacos
constelación teatral
flotando allí fetos con máscaras
absorbiendo dióxido
nadando en brea
aspirando formol
todo lo que pasó ayer mañana lo olvidaré
la velocidad, el continuo trance
el recorrido que emprendo, 
la sucesión permanente e itinerante de mis pasos
nada de esto es arbitrario
ni el inescrúpuloso y hermoso andar errante, ferviente 
de cada persona, de cada objeto, de cada forma.
observo la eléctrica decadencia de las imágenes 
atravesar mi cuerpo como filosas tangentes 
he llegado a creer que las agonías eran objetuales
desheredé el doloroso actos de categorizar malaspinas
de afinar cualquier arista
para volverla promiscua y eficaz
destruiremos espasmos eléctricos, frenéticos,
morite,
creíste que todo era mentira, iluso,
morite
ninguno de los disidentes que recorren desvelados este recinto
recordará tu nombre
no me vengas a hablar de cosas que ya sé, 
de la impávida tarde de febrero 
en que comulgaste con la idiosincrasia
porque lo creíste necesario, 
porque lo dijo tu madre
no es nada nuevo
NO ME VENGAS 
A HABLAR DE COSAS
QUE YA CONOZCO.
hablo en primera persona tajante 
del asco que me arremete
que todo confluya indefectiblemente
en un progresivo vaivén sucesivo de inmediateces,
vomito el desdén de tu rostro 
cuando vaya a buscarla 
se desangrará frente a mí fulminante, 
sosegada en mis ojos
los ví nacer, observé cada cosa 
con absoluta calma y parsimonia
seré yo la disidente, me odiarán 
pues proyectaré las muertes
de la duodécima conspiración 
que esbozaron audaces 
aquellos que todo lo pierden
esbozan arrimos presuntamente arcaicos, 
difiriendo entre el pecho materno o los rostros muertos,
de flores o de tumbas.
maldita partición del infinito, 
probabilidad infranumérica
esto no es real, esto es una película
los perros corren hacia vos en la vía muerta, 
ladran desesperados, 
lo quieren morder a uno
porque olfatean todos los miedos.
MALAS NOTICIAS 
caminar por cualquier calle 
sintiendo la impertinente y tajante 
necesidad de desmaterializar el tiempo, 
de abandonar la conciencia, 
y desandar las estipuladas lógicas 
aquella proclamada autoconciencia.
derrocaré aquella falsa, 
rotundamente exigua errónea certeza 
de que el movimiento 
se da en orden ascendente, 
continuo y correspondiente.
van tres noches sin dormir
el mundo me revuelve el estómago
y yo que crecí voluntarioso y renegado
planeo mi próxima muerte.