páramo en la selva

al lamer la comesura de tu idioma
siento que las costas se estremecen con hermosura
calentito rocío plateado salpica los epicúreos
se apagan las luces en las ciudades gigantes
rozo tus bordes con el vértice de mi apéndice
se derraman húmedos caudales vertientes
la selva respira en el hambre del barro
nos urge el plácido desenfreno
mientras clavamos suave un ritmo sinuoso
la fricción de tu osadía enciende mi antojo
exaltada restregadura
una gota decae y derramo
en el filo de tu espalda desnuda
ahí en borde del placer donde rebalsa
vertiente la afable pócima nacarada
filosa ambrosía acaramelada
gotitas de luz salpican mi pecho
húmeda fricción
nos avanzamos al sol del espectro
allí donde confluyen desatadas
todas vuestras ironías
enredadas las cuerpas en cables
en pliegues de lluvia dorada
nos bañan sinfines de fervientes raudales
exaltados en vapores brillantes
entramamos las redes que incendian
las líquidas tenacidades
reposando en el páramo del éxtasis
nadando entre delfines
la irradiante fascinación
la unción
del goce del tiempo