ni la sucesión permanente e itinerante de mis pasos
nada de eso es arbitrario
siempre, anticipándonos al dolor
me chupa un huevo
aparentar
envolverme
engalanarme
vestirme de azul
flotar
ahogarme
al final del recorrido
vaticino un contínuo desarme, desde mi al mundo
aún sigo maravillándome por todo,
sintiendo infinito desasosiego, infinita calma
van decantando, lentamente
cada una de las cosas que supe amar,
es decadente
que te esté mendigando un poco de amor
cuando bien se que no existe
y nadie se imagina que en realidad ya estamos todos muertos.