PERDÍ LA EMOCIÓN no la podré recuperar Perdí la emoción ya no soy inocente
ya no soy ciega, ya no soy discípulo, ni amigo, ni hombre
-qué frío hace en la sombra-
el verbo ya no deberá esbozar nunca más ningún tipo de relación con lo procaz, mucho menos, al menos eso siempre creí, con lo progresivo. soñé que morías, y entonces el verbo explotaba en ínfinas letras gastadas de risa.
a medida que muero todo es más calamitoso