como el musguito en la piedra

Lo que me duele es la consistencia
De las formas tangibles y las cosas con nombre
Si puedo hacer todo mierda y después rearmarlo sin noción de correcciones políticas. Existir sin pensar la existencia pegando líneas y aviones
quiero morder los labios, empoderar las decisiones con la empatía 
y el dulce tacto de compartir con entrega y saber alejarse cuando es sensato
Aventurarme ciega hacia lo hermoso, hacia lo terrible
abandonar el pensamiento binario
Sería menester dejar de nombrar las cosas
Y si llegaría hacia ese puerto
(Es gracioso)
¿Podría acaso discernirlo?
Dejar de nombrarnos
implicaría amar el miedo
la idiosincrasia
los bingos, los aviones, los manteles
los registros
atravesando el portal de tus límites
prescindiendo de tus objetos preferidos
los cajones
de las mesitas de luz
de los hoteles
la comodidad que supone
la repetición de los modos
articulo mis ideas a partir de la diferencias entre lo ya conocido
invento palabras para nombrar lo fantástico
todo llega hacia mí 
sin ningún esfuerzo
el devenir se sucede 
procuraré no nombrarlo
como el musguito en la piedra
si si si
como el humo volátil 
en el viento del este
danzaré la existencia
procuraré no nombrarlo
arrojaré mi móvil a las vías del tren
desarticularé el lenguaje
olvidaré las formas
el plástico se derretirá en las vías
ya no sabré del dolor, 
solo articularé los movimientos
hacia el placebo del placer de lo plácido
de las playas calientes 
nadando en las aguas platónicas
no hay cavernas ni sombras
la materia se desarticulará
en volutas
de besos
de suaves caricias
con aromas de flores silvestres.
(casi pierdo el avión-
no hay
wi-fi
en el cielo)